Excursión
Llombera-Valle de Vegacervera-Valporquero   
Rutas  y   Senderismo  

Elaborado por Ricardo Gutiérrez 
Los tiempos que se dan a continuación no incluyen descansos, por lo que habrá que prever para el calculo total de la excursión.
Tiempos:
Parcial
Acumulado
Llombera 1.240 m.  
0’00 h
Collá del Alto la Llomba 1.325 m.
13’
0’13 h
Pico Grande, 1.501 m
36’
0’49 h
Collá de Los Mayadones, 1.437 m
39’
1’28 h
Cerro de la Corbeta, 1.509 m
5’
1’33 h
Collá Guín, 1.488 m
5’
1’38 h
Cotil de Fierro, 1.542 m
7’
1'45 h
Carretera Villar del Puerto - Valle, 1300 m
42´
2'27 h
Valle de Vegacervera, 1.220 m
13'
2'40 h
Cruce senderos pequeño recorrido (PR), 1.380 m
34’
3’14 h
Collada E del pico El Urzal, 1.475 m
16’
3’30 h

Cueva de Valporquero, 1.301 m

26’
3’56 h
 


MAPA DEL RECORRIDO

“Información geográfica, propiedad del Instituto Geográfico Nacional - Centro Nacional de Información Geográfica. Prohibida su reproducción total o parcial”.


Una vez más tomaremos como punto de salida el crucero de piedra aledaño a la iglesia, donde aprovecharemos la existencia de una fuente para llenar de agua la cantimplora. Nos dirigimos al norte por una empinada calle superando el cruce con otra que toma dirección este.

A partir de este punto pasa a denominarse “Félix Rodríguez de La Fuente” y no ceja en su inclinación, provocándonos las primeras fatigas de la jornada. Vamos dejando a la derecha dos caminos de servidumbre a viviendas y poco después otro a la izquierda al que le sigue uno más a la derecha, en el lugar en que la calle se estrecha. Un poco más arriba, la calle tuerce a la derecha de nuevo en un ángulo de 90º hacia el norte, haciéndonos pasar entre las dos últimas viviendas del barrio alto, y en un zig-zag final, termina sobre un camín carretero, frente a una fuente con pilón abrevadero.

 

Ahora se trata de superar El Pando, la ladera que tenemos enfrente y que se extiende a todo lo ancho, yendo en busca de una pequeña collada situada más arriba y a la derecha de nuestra posición. Para ello, aunque no parezca lógico, torceremos a la izquierda siguiendo el camín carretero que se dirige hacia la Collá Gustillo, pero que abandonaremos a una escasa decena de metros, para tomar a la derecha los restos casi inapreciables de un sendero que en ligera subida retorna hacia la fuente ya visitada, a unos metros por encima y casi paralelo al ancho camino. Este sendero se dirige hacia un depósito de agua situado por encima de la fuente, pero dependiendo de la época en que hagamos la excursión puede desaparecer completamente debajo de la vegetación herbácea. Por eso, a partir de este momento, debemos intentar encontrar la mejor manera de llegar a la collada superando la ladera escogiendo un ángulo adecuado y constante. Así, sin mucho desgaste, llegaremos a la Collá del Alto La Llomba (1.325 m), una estrecha hendidura donde aún quedan restos de un antiguo camín carretero, bordeado de matas de rebollas.

 


1.- Tramo entre el Alto La Llomba y el Pico Grande

 

Dando la espalda a Llombera, seguiremos en ligero descenso el evidente -en sus primeros metros- camino, que poco a poco se estrecha a causa del abandono que sufre y que ha propiciado que escobas, rebollas y zarzas nos dificulten un poco el tránsito.
A los pocos minutos saldremos a un pequeño descampado normalmente algo encharcado1, donde si echamos una vista alrededor daremos con una pequeña construcción de cemento donde se efectúa la recogida de aguas de un manantial allí existente, conocida como la fuente La Canal.
Se puede apreciar que la zona ha sufrido un cambio considerable en su topografía, toda vez que enfrente se ven unas laderas a todas luces producto de la mano del hombre. Son escombreras acondicionadas que han modificado profundamente el paisaje.

     Para seguir nuestra ruta debemos subir la pequeña ladera artificial hacia el norte, que nos deposita en una zona donde la escombrera ha sido allanada completamente. En época de lluvia, se forman aquí dos pequeñas lagunas, en un paraje que antes de ser escombrado, era una pronunciada ladera. Hemos de cruzar la carretera de la Mina, que comunica el valle Fenar con la localidad de Santa Lucía, para seguirla brevemente por la otra orilla (N) antes de ir al encuentro de una pista que sale hacia la derecha y asciende en diagonal por la ladera artificial que nos cierra el paso. Esta ladera tiene un tramo acondicionado y sobre la loma cumbrera son bien visibles, dos extraños monolitos de grandes piedras, colocados allí por las máquinas de las empresas extractoras de la mina a cielo abierto2 a modo, se supone, de grandes hitos cual menhires de la modernidad. Sea como fuere, nos resulten más o menos estéticas, de alguna manera jalonan la dirección a seguir.
Caminaremos por la pista dejando por debajo y hacia el este, un depósito de agua que da servicio a la mina de Tabliza, de la que se divisa el castillete en algunos tramos. Antes de que la pista abandone la ladera artificial, debemos dirigirnos directamente al norte con el ánimo de superarla en amplios zig-zags, encaramándonos a la parte superior sin mucho problema, teniendo como referente el gran hito de piedra de la derecha.

 
 

        Es un buen momento para descansar y admirar, además del paisaje, tanto lo recorrido hasta ahora como parte de lo que nos falta aún.
Estamos en el Pico Grande (1.501 m), englobado dentro de lo que se conoce como Sierros de San Michel3 De este pico queda sin destruir la parte situada al este, y el resto, lo que no es escombrera acondicionada tras su previa destrucción por las tareas extractivas de tierras, con toda seguridad lo será en un futuro no lejano, pues tenemos a la vista la impresionante falla o muralla de avance de la mina a cielo abierto que se hunde vertiginosa en dirección contraria, hacia Santa Lucía.
 
 
2.- Vista hacia el Sur del tramo ya recorrido

       La línea superior de avance, poco a poco arrasa más y más metros hacia levante, por lo que el tramo siguiente de nuestra excursión sufrirá ligeras modificaciones con el paso del tiempo, tal y como ya ha ocurrido con respecto a años atrás, dado que la loma cumbrera que enlazaba este pico con el Cerro de la Corbeta4 ya ha desaparecido por completo en un tramo de unos 200 metros de ancho (E-O) por casi 800 de largo (N-S) y en el resto, ha sido modificada con escombreras o parcialmente destruido. A pesar de ello, la ruta es evidente, pues tan solo se debe seguir en clara dirección norte bien cerca del desplome de la ya mentada línea de avance.


       Hacia el oeste, destaca como un faro, el Cueto de San Mateo, (1.609 m), con su soberbia figura. Un poco a su izquierda, queda la hermosa peña de La Chafariza (1.461 m), que despunta sobremanera gracias al faedo del mismo nombre que se asienta en su abeséo. Entre ambos, pero en un segundo plano, está el Fontañán (1.632 m). Al norte, destacan las altivas peñas calizas de los picos Machacáo y Machamedio, de 1.953 y 1.911 metros de altura respectivamente, situados entre los términos de Villamanín y Cármenes.

Continuaremos hacia el norte siguiendo una pista que como otras construidas a su conveniencia por la empresa minera, hace unos años no existía y ahora bordea la zona cimera del valle Medianas, en el que se adentra ya la explotación, modificando año tras año el paisaje.

Descendemos teniendo a nuestra izquierda el espectacular mordisco que la mano del hombre ha infligido a esta tierra (ver foto 4) y a la derecha el valle de Medianas, ya temblando por lo que le toca, Ese valle pertenece a Orzonaga y en él, tiempo atrás se ubicaban varias bocaminas, entre las que se encontraba la famosa mina
El Oro.

3.- Vista hacia el norte del tramo a seguir entre el Pico Grande y el Cerro de la Corbeta.

 
      Llegamos en breve a una especie de collado, paso previo para alcanzar una pequeña elevación tras una corta ascensión, conocida como el Cueto Las Tablas (1.472 m), que ya ha recibido el zarpazo de las máquinas en su cara oeste, mutilándolo en parte. Nos situaremos sobre el punto más alto de lo que queda de dicho cueto para seguir de frente aprovechando los restos de la pista que discurre por la loma cimera hasta la siguiente cota innombrada o al menos, de la que desconocemos el nombre. A partir de aquí, se deja atrás el espectacular tajo de la explotación para divisar bien cerca, una gran escombrera que supera nuestro nivel y que desde la misma tajadura llega hasta la cumbre del Cerro de la Corbeta, a la que casi cubre.

4 - La explotación minera a cielo abierto.


      En este tramo hay que procurar no bajar hacia una ancha pista de servicio para los camiones, pues aunque no se puede ver desde aquí, para abrirla, las máquinas han comido la ladera dejando un cortado vertical de varios metros de altura, que hacen inviable el descenso directo. Pero es que además no es preciso, porque la casi desaparecida pista que sigue por la loma cumbrera nos acerca sin dificultad alguna entre pequeños ejemplares de rebollas y escobas, hasta la señalada cota innominada, de una altura de 1.466 m.

    Al llegar aquí, y a pesar de que nos parezca más factible el bajar hacia el final de la pista que bordea la gran escombrera, evitaremos hacerlo por innecesario, pues aunque la que veníamos siguiendo ya ha desaparecido, con seguir de frente descendiendo por el otro lado de esta cota, entre algunas matas de escobas como única dificultad, se alcanza la antiguamente famosa Collá de los Mayadones, (1.437m), q
ue todavía hoy es posible pisar, pero que el avance de la explotación y de la escombrera nos hace temer que en pocos años se encuentre o bien destruida, o bien sepultada por toneladas de escombros.

Triste final sin duda para tan coqueta collada que servía de muria o límite entre los concejos de Gordón y Matallana del Torío.
     El mismo doloroso fin le espera a una de las cotas más relevante excursión, el cercano, pero ya superado por la escombrera en altura, Cerro de la Corbeta de 1.509 m de altitud.

 

 

 
5.- Tramo entre el Cueto Las Tablas y el Cerro de la Corbeta
     Su precaria situación convierte esta excursión en una de las pocas posibilidades que se tendrá de hacerle una visita, casi diríamos que de despedida definitiva, antes de ser fagocitada por el llamado “progreso”. Por eso, aunque hoy en día ya ha perdido mucho de su atractivo dada la descomunal escombrera que le cerca hasta escasos metros del punto culminante de su cima, su visita se nos antoja más necesaria que nunca, para poder pisar una cumbre que si bien no es muy significativa por si misma, no dejará de ser una lamentable pérdida cuando desaparezca.
6.- Tramo ya recorrido entre el Pico Grande y El Cerro de La Corbeta.

 

 


     Para continuar, debemos seguir por la loma cimera, hasta una cercana cumbre cubierta de vegetación, huyendo de la tentación de hacerlo a través de la escombrera, pues aunque ésta se nos antoja más llana y fácil, toda vez que parece evitarnos descender una veintena de metros para luego tener que ganarlos de nuevo, encierra la dificultad de las grandes rocas a sortear y el peligro nada desdeñable, dado que son en gran parte de cascajo, de su escasa consistencia, y una simple pisada puede deshacerlas en trozos más pequeños, con el consiguiente riesgo de roturas o torceduras para las extremidades inferiores. (Ver foto 7).
7.- Tramo entre el Cerro de la Corbeta y el Cotil de Fierro.
   

     
       Por eso es mejor dejar a nuestra izquierda la escombrera, para seguir lo que se adivina de la loma cimera entre ambas cumbres, bajando primero por un escasamente visible sendero, entre rebollas y matas arbustivas de peornos5 hasta alcanzar la cercana Collá Guín (1.488 m), que al igual que la anterior, tiene por poniente la gran muralla de la escombrera que impide el uso natural de una collada, cual es servir de paso entre dos altos, algo que hoy en día ya no se puede llevar a cabo en esta.

Ahora debemos alcanzar, entre vegetación mas cerrada que hasta el momento, la cercana cumbre, siempre transitando cerca de la reiterada escombrera, para así llegar en escasos minutos al punto más alto de esta travesía, el conocido como Cotil de Fierro6, de 1.542 m de altitud. Desde aquí se tiene una espléndida vista de toda la comarca y sobre todo, del resto de la jornada que tenemos por delante. Además, muy cerca aparecen ya peñas y cumbres de blanca roca caliza que son una alegría para la vista, más aún después de haber transitado tanto tiempo entre escombreras, rocas negruzcas y minas a cielo abierto, que en este último caso resultan sorprendentes por su amplitud y profundidad, pero que no dejan de ser una inmensa y aberrante herida en el paisaje.

Se pueden divisar los pueblos de Villar del Puerto y Valle de Vegacervera, siendo este último nuestra siguiente meta y para ello debemos ir al encuentro de la carretera que los une, a media distancia, en el punto que supera una amplia collada, ya que es la opción más rápida y menos costosa.

 

Valporquero
 
Villar del puerto.

     A tal fin, lo primero es dirigir los pasos siguiendo una loma hacia el NE hasta llegar a la cota de los 1.500 m, donde se toma a nuestra izquierda NNE otra loma con mayor pendiente y que va a morir en una cercana collada (1.408 m), al pie de una hermosa peña caliza. Este tramo está cubierto de espesas matas de peorno y urz, por lo que es cuestión, siempre atendiendo a nuestra experiencia, de escoger el mejor camino entre ellas, pudiendo seguir el canto de la loma o bien en diagonal por la ladera de nuestra izquierda. De cualquier manera, tras pasar algunos sinsabores entre las urces y los peornos, llegaremos en poco tiempo a esa despejada collada, donde cambiaremos el rumbo para sortear la peña caliza que nos cierra el paso.
     
    Así, una vez en ella, cogeremos un pequeño sendero que sale hacia la derecha (E) bordeando por el sur una pequeña hoya cubierta de vegetación. El sendero, entre urces, escobas y peornos parece dirigirse hacia una collada abierta y de inferior altura, pero en realidad no llega hasta ella, pues el camino va buscando el tramo medio de un tajo que se abre al norte, entre dos peñas calizas, la mencionada antes y otra más baja situada al E conocida como el Cueto El Castro (1.385 m). (Ver foto 8).
8. Bajando el Cotil de Fierro hacia Valle de Vegacervera.


     Dicho tajo es el desagüe natural de esta hoya, que forma una pequeña pero hermosa foz. Hay que procurar evitar dirigirse directamente hacia el fondo de la hoya, pues allí se abren las primeras escarpaduras rocosas de esta garganta que dificultan el paso, motivo por el cual el sendero bordea la hoya para dirigirse dando un rodeo hacia el punto exacto de separación entre las dos peñas, ya que allí la foz permite su tránsito sin dificultad alguna. Al salir de la misma nos encontraremos con dos posibilidades para dirigirnos al pueblo de Valle de Vegacervera.

     Una sigue paralela a la carretera pero por debajo de su nivel buscando la zona de praderías aledañas al pueblo y la otra va en busca de la misma carretera para utilizarla hasta éste.
La primera parece más de acuerdo con el espiritu de la ruta, pero encierra bastantes penalidades y la otra, a pesar de resultar un tanto urbanita, es más llevadera y reserva fuerzas para lo que nos resta de excursión, que no es poco. Así pues, si se decide por el antiguo camino, se debe continuar por el mismo fondo de la foz, hasta que al terminar esta, vemos por debajo una pequeña campa hacia la que se dirige el sotobosque de ribera del arroyo estacional. Una vez en ella, el cauce tuerce hacia el E, pasando nosotros al otro lado, es decir a su orilla izquierda, para coger un estrecho sendero que se encamina hacia los prados aledaños a Valle.

 

     Este sendero se encuentra en lamentable estado de conservación, hasta el punto que los propios naturales lo desaconsejan, dado que llega a desaparecer en muchos tramos, por lo que deberemos servirnos de nuestra intuición para encontrar el mejor itinerario.

La otra opción nos obliga a estar más atentos al momento de salir de la garganta, pues si bien es cierto que desde la misma pequeña campa señalada anteriormente se podria llegar a la carretera, conllevaría una perdida de altitud innecesaria, que no debemos olvidar, luego habría que ganar con esfuerzo de nuevo. Para evitarlo, tan sólo hay que prestar atención, pues antes de terminar la estrechura y de llegar a los primeros árboles de ribera, sale a nuestra izquierda un estrecho sendero casi horizontal, que pudiera confundirse con una trocha de animales, pero que nos conducirá sin más dificultad que alguna zarza esporádica, hacia una collada despejada, divisoria de aguas entre el Torío y el Bernesga, situada a 1.276 m de altitud, algo por debajo de la carretera, a la que se llega de inmediato. Una vez en ella, torcemos a la derecha y la seguiremos durante un kilómetro, hasta entrar en el casco urbano de Valle.
(Ver foto 9)

 

 

 

 

 

 

9.- Itinerario de la opción que lleva a la carretera.

     Debemos atravesar completamente el pueblo siguiendo la carretera, si bien, antes podemos descansar aprovechando la existencia de dos fuentes públicas de aguas frígidas, que nos vendrán de perlas para rellenar las vacias cantimploras.
Una, con pilón, se sitúa en una
especie de plaza cerca de la entrada, y la otra, llamada Fuente de Villa está más escondida, una vez pasada la iglesia, con advocación a Santa Ana, próxima al puente que salva un pequeño arroyo, y cruzado éste, a la izquierda, a unos diez metros.



10.- Itinerario entre Valle y Valporquero.

        Después del merecido descanso, abandonamos Valle por la carretera que se dirige hacia Coladilla y la capital del concejo, pero estando atentos, pues donde se encuentra el cartel en que se anuncia el nombre del pueblo, sale a la izquierda en ligero ascenso hacia el ENE, un camín carretero que debemos tomar. Es este un ancho y buen camino que en suave progresión va ganando altura y que comunica con Valporquero.

Previamente, nos encontraremos a su vera un nuevo refugio de los que tanto están proliferando por nuestros montes desde hace unos años. Lo dejaremos atrás para ir al encuentro de una collada situada en la cabecera del reguero de las Cenarias. Poco antes de llegar a él, nos toparemos con un cruce de caminos y un poste indicador de senderos de pequeño recorrido. El camino que baja por la derecha, se dirige hacia el pueblo de Coladilla y un ramal posterior, permite descender directamente hacia Vegacervera, y así lo señala la indicación mencionada.

 

   Nosotros debemos continuar en ligero ascenso por el que veniamos siguiendo, que aquí mismo tuerce bruscamente hacia la izquierda (NO), antes de llegar a la collada mencionada, para atravesar bajo las copas de un pequeño rebollar al que sigue una pequeña hoya o vallina cerrada que superaremos por su ladera sur. Sobre ella se levanta una gran pared caliza que forma parte del farallón sur de las Hoces de Vegacervera.

      El camino bordea esta muralla y se dirige hacia una ancha collada que se forma entre el final de ésta y el alto del Urzal7 que a diferencia de la peña anterior, está cubierta de matorral bajo, principalmente urces, haciendo honor a su nombre. Allí el camino toma clara dirección norte transitando sin apenas desnivel entre pastos de altura que poco a poco se están cubriendo de peornos. Pocos minutos después debemos estar atentos, pues nos saldrá al paso la posibilidad de tomar dos rutas diferentes.

Una de ellas continúa por el camino en dirección al pueblo de Valporquero y la otra, más corta, nos permite ir directamente a la entrada de la Cueva. Dependiendo del interés de cada cual, será mejor escoger una u otra dirección. (Ver foto 12).

       Si decidimos ir al pueblo, seguiremos por el camino que empieza a descender hacia el fondo de un valle encajonado por una pequeña caliza que cierra el paso justo enfrente de nuestra posición.
Es el cauce del río que formó la famosa cueva de Valporquero. De nuevo, aquí se nos presentan dos posibilidades.

      De seguir el camino carretero más evidente, éste nos llevaría cauce arriba (ONO) para ir ascendiendo al mismo tiempo que rodea la peña caliza que tenemos enfrente y terminar finalmente en el pueblo después de un largo rodeo. Mejor opción, más corta y sobre todo más hermosa, es tomar la dirección contraria, cauce abajo, pues pocos metros más allá aparece un antiguo y singular “camino armado"8 de grandes piedras, unas sobre otras, que sustentan el piso y que con varias lazadas permiten salvar el obstáculo que presenta la peña. El camino gana una cierta altura y luego bordea por el SE la peña sin apenas variaciones de desnivel, aunque se seguirán viendo las piedras que lo arman permitiendo un ancho constante hasta llegar al mismo pueblo de Valporquero. En algunos tramos no cubiertos por la hierba, aún es posible ver las losas que pavimentaban todo este trayecto.
 
11.- Desde el cruce caminos Valle-Coladilla-Valporquero, parte del itinerario recorrido.
12.- El itinerario de la izquierda lleva al pueblo de Valporquero y el de la derecha, a la Cueva.

       Si por el contrario, decidimos ir directos a la entrada de la Cueva, el tramo es mas corto, aunque no encontraremos camino, tan sólo veredas de los rebaños ganaderos. Pero esto no constituye ningún obstáculo, pues la ruta es bien evidente, toda vez que desde este punto ya se divisan las casas de Valporquero y tan sólo se debe evitar acercarse al cauce señalado anteriormente que poco a poco se torna más profundo. Así, siempre a media ladera y procurando no perder demasiada altura iremos cambiando la dirección de NE a ENE, hasta que divisemos una colladina con un pequeño mogote rocoso que la limita por el norte, a la izquierda según nuestra marcha. Además, justo tras la collada, se divisa la estilizada y alta formación de roca oscura, que todos los visitantes de la cueva conocen por ser donde se ha instalado una canalización de agua para crear una pequeña cascada artificial. Tanto si se ha visitado la cueva como si no, la colladina es muy visible e inequívoca y hacia ella debemos dirigirnos para encontrar una valla de alambre para el ganado. La traspasaremos y allí mismo se puede encontrar un estrecho sendero que desciende directo hacia la fuente labrada que existe junto a la entrada de la Cueva, en breves instantes.

       También se puede optar por perder menos altura internándonos entre las fayas que pueblan ya esta ladera, para acabar saliendo al merendero existente por encima de la mentada fuente. De una u otra forma, en escasos minutos llegaremos por fin al término de nuestra ruta, y si alguno se encuentra aún con fuerzas y ganas, ya se sabe, se puede aprovechar para visitar el singular espectáculo geológico de la Cueva de Valporquero, como broche final a la jornada tan particular que habremos disfrutado por estas montañas cantábricas.

Nota: 1.- En las fotografias, cuando la línea roja es sustituida por puntos, estos señalan el itinerario que está oculto a la vista desde esa perspectiva, debido a los distintos accidentes geográficos o masas arbustivas. En los mapas, estos puntos se utilizan para no ocultar completamente infraestructuras como carreteras o pistas.

2- Sobre los mapas: “Información geográfica propiedad del Instituto Geografico Nacional-Centro Nacional de Información Geográfica. Prohibida su reproducción total o parcial”.